21 Historias reales de familias en las que a cualquiera le hubiera gustado vivir por lo menos un día


Cada familia es especial. Todas tienen diferentes costumbres y diferentes maneras de ver el mundo. Hay algunas que son dramáticas y graciosas y hay otra que son pasivas y silenciosas.

Todas tienen historias que comparten de generación en generación sin romper la cadena. A continuación, te mostraremos algunas historias familiares realmente geniales.

#1.

Mi abuela me llama ayer y se queja de que el abuelo se fue a algún lado, y que se fue hace mucho tiempo. Me pide que vaya a buscarlo. Le contesto: “Bueno, bueno, ahora me fijo”, mientras miro a mi abuelo, que está en mi casa.

Él graba al fuego un retrato de mi abuela en una tabla de madera. Cumplen un nuevo aniversario el jueves.

    “Mi abuela de 84 años se disculpó por caminar en camisón frente mi. Le dije que no había problema, porque de hecho se veía muy cómoda. Después de eso me ofreció uno de sus camisones. No pude rechazarlo”.

#2.

Tengo una hija de 14 años. Sale con un chico también de 14. Muy bueno y bien educado. Todos los domingos viene a visitarla y pasan todo el día en la habitación de mi hija. Bueno, no quería molestarlos.

Pero de repente pensé: “Vivimos en el siglo XXI. Los niños crecen muy rápido. ¿Será que hacen un bebé?” Corrí hacia su habitación. Al abrir la puerta, vi que la lámpara casi que estaba apagada, escuché la conversación...

Entré a la habitación y mi mirada decía “¡Cayeron!” ¿Y qué vi? Mi hija estaba sentada en un sillón y tejía una bufanda y el joven estaba recostado en el sofá y leía en voz alta. Solo podía decir: “¿Quieren un té?”
#3.

Fui a comprar zapatos de invierno hoy. Al lado mío, en un sofá un padre y su hijo pequeño probaban zapatos. El padre: “Te gustan estos, ¿verdad? Mira qué bien que te quedan” El hijo: “Sí, me gustan”. El padre le ayuda a ponerse el segundo zapato:

“Buen precio, entonces los llevaremos”. El hijo está shockeado: “¿Y eso es todo? ¿Y no vamos a ir a ningún otro lado para mirar más? Pa, ¡desde ahora siempre iré de compras contigo!”
#4.

Trabajé durante algún tiempo como mensajero en una tienda en línea. El trabajo no fue difícil, los clientes eran habituales, pero no se trata de eso. Mi hija tenía una clase abierta en su jardín, donde se les preguntó dónde trabajaban sus padres.

Entonces mi hija con la conciencia tranquila dijo: “Papá les entrega bolsas a las personas, están felices y le dan su dinero”. Las maestras más tarde decidieron aclarar qué tipo de “bolsas divertidas” entrego.
“Es obvio que tengo que hablar con mi hija. Pero hasta ahora ni siquiera sé qué decirle”.


#5.

Este año las escuelas decidieron que los alumnos van a usar un uniforme escolar. Las chicas tuvieron que comprar un vestido negro con delantal. Bueno, mis padres y yo estábamos descansando en el mar y cuando llegamos ya no quedaron los vestidos de la tienda especial. Y ahora voy a la escuela en el uniforme que compramos en un sex shop.

#6.
Mi esposa cuando estaba embarazada me despertó una noche para que la lleve a olfatear los rieles. Tuve que hacerlo.

#7.

Conversación con mi hija de 4 años y 9 meses:
— Mamá, ¡vamos a comprar un montón de peces pequeños!

— María, tenemos dos gatos. Capturan enseguida a todos los peces y se los comen.

— Ah... Bueno, vamos a comprar entonces a los pájaros.

— Nuestros gatos también pueden comerse a los pájaros.

— Ah... Bueno, vamos a comprar un ganso. ¡Definitivamente no lo van a comer! Nosotros mismos comeremos al ganso.

#8.

Mi hijo tiene 4 años. Él no hablaba y se comunicaba con nosotros haciendo señas. Los médicos decían que él era simplemente una persona perezosa, ya que todos los signos vitales estaban bien.

Lo molestaba constantemente pidiéndole que hablara conmigo. Al final, el niño comenzó a hablar. Sus primeras palabras fueron: “Déjenme en paz”.

#9.
Mi papá robó el jabón del baño de mi universidad diciendo: “Debe haber al menos algún beneficio del hecho de que estés estudiando aquí”.

  • “Mi padre compró un palo de selfie. Esto fue lo primero que me envió”.


#10.

No sé si todos lo saben, pero después de registrarse por el embarazo, además del monitoreo constante de un ginecólogo, una mujer debe consultar a los especialistas. Entonces después de hacerlo reuní los certificados de todos los médicos necesarios.

A la tarde estábamos tomando té con mi marido en la casa de mis padres y él preguntó sobre los resultados: “¿Está todo bien?” “El oculista escribió ’estrabismo convergente del ojo izquierdo’. Mi tabique nasal está retorcido.

Y también tengo escoliosis”, contesté. Mi marido, algo abrumado, preguntó: “¿Por qué no me lo dijiste antes de la boda?”, a lo que mi madre contestó: “Cuando vivía con nosotros era normal. Quedó torcida después de la boda”.

#11.

Mi esposa se enfermó. Tenía 40° de temperatura, e incluso hablaba con dificultad. Mi hija de 4 años nunca antes había visto a sus padres enfermos.

Entonces trató a sacudir a su madre. No pudo. Viene a mí, dice: “Papá, me di cuenta que no finge. Es hora de tener una mamá nueva”. La desilusioné, le dije que íbamos a vivir con esta. Solo que la curaríamos primero.
“Pedí una placa individual con una foto familiar, pero recibí un recuerdo con una familia asiática con pingüinos photoshopeados. Ni siquiera estoy enojada”.


#12.

Mi madre es muy dura. Cuando era chica fui al jardín de infantes. Era lunes y realmente no quería ir. Ella dijo que si iba cinco días seguidos, ella me daría 2 días de descanso. Estaba muy contenta y fui al jardín de infantes.

#13.

Mi hija tiene 4 años. La recojo del jardín de infantes. “Papá, hoy jugamos a las princesas. Yo era Elsa”. Decidí bromear:

“¿La colorada, cuya madre tiene ese oso?” “No!” “¿La que nadó en el océano?” “¡NO!” “¿La que vivió en el castillo del monstruo?” “No, no!” Mi hija pone sus manos en las caderas y pone mala cara: “¡Listo, papá, llegamos a casa hoy y nos sentamos a estudiar a las princesas!”

#14.

¡Papá me crió como un verdadero hombre! Reparar lavarropas, cortar leñas... ¡Puedo hacer cualquier cosa! Tengo mi propia caja de herramientas. Ayudo y protejo a los débiles. Pero a mi esposo esto no le gusta... También soy esposa y madre.
#15

Mi esposo a veces habla en sueños. Cuando le pregunto algo por la mañana, por lo general comienza a decir tonterías. Bueno, un día decidí hacerle un chiste. Cuando le pregunté algo como “Cariño, ¿me amas?”, me respondió “Sí, te amo”.

Entonces la próxima vez tuvimos ese diálogo: “Alex, ¿a quién amas?” “Al plástico”. “¿Qué plástico?” “La espuma de poliestireno extruido”. La reparación prolongada tiene sus consecuencias.
#16.

Vi en el auto de mi hermana un bigote falso. Ella contó con impasibilidad que a veces se los pone mientras conduce. Dios, qué monótona es mi vida.

“En este Halloween mi panza de embarazada me ayudó. Les presento mi disfraz de ’Supernacho’ para mujeres embarazadas”.


 #17.

Mi esposo, el día de nuestra boda escribió en una linterna voladora “Llévenme, no la conozco”.

#18.

No soy un tipo escrupuloso. A veces si dejo caer algo en el piso, lo levanto, lo limpio soplando y lo como. Cuando tuve hijos, empecé a controlarme, pero recuerdo un caso.

#19.

Estábamos sentados en la cocina, a mi hija se le cayó un pedazo de pastel en el suelo. Y cuando quise levantarlo mi hija gritó: “¡Mamá, no toques ese pedazo! ¡Es de mi papá!”

#20.

Decidimos buscar un segundo hijo. Pero nacieron gemelos. Fue difícil. Gritaban durante todos los días, especialmente por las noches. Fue muy difícil. Una noche, con mi esposo logramos que se durmieran. Fue al baño. Y yo quería tomar algo.

#21.

Me senté tranquilamente en la cocina en la oscuridad. Él salió del baño y vio que no estaba con los chicos. En la otra habitación tampoco. No me vio en la oscuridad en la cocina. En el baño tampoco estaba.

Comenzó a correr por el departamento, luego entró a la cocina y prendió la luz. Casi enloqueció: “¡Creí que te escapaste!” Estuvo realmente asustado. Debo admitir que me pasó esa idea por la cabeza.
“Una de las ventajas de tener una hija es que puedes manejar su Barbie Jeep cuando ella toma demasiado”.


#22.

Tengo licencia de maternidad y mi esposo trabaja todo el tiempo. Se levanta temprano, llega por la tarde muy cansado. Normalmente, en la mañana me levanto con él, preparo el desayuno y lo despido cuando se va a trabajar. Hoy me levanté, pero mi esposo no estaba.

Miré al reloj y eran las 10. Me enojé conmigo misma porque me quedé dormida y no lo despedí. Fui a la cocina y vi que los platos estaban lavados, todo estaba en su lugar, la mesa levantada. Sobre la mesa había un ramo de flores, mis galletas favoritas y la siguiente nota:

“El trabajo de madre es más importante que el mío. Beso para los dos”. Apenas podía contener las lágrimas.

#23.

Cuando era niña, mi padre siempre me recogía del jardín de infantes. Pero nunca olvidaré el día en que un hombre extraño vino a buscarme y la maestra dijo que este era mi padre.

¡Pero no era él! Lloré, pedí no entregarme a él. Lloré hasta que él me llevó a mi departamento, donde estaba mi madre. Durante mucho tiempo no pude aceptar a mi padre sin bigote y barba.

¿Qué opinas?

Recomendado