7 Miedos que tenías de niño y que cambiaron un poco al crecer


Todos alguna vez, cuando éramos pequeños, hemos tenido miedo a dormir solos porque en cualquier momento iba a venir el monstruo a comernos o cada vez que salíamos con nuestros padres le cogíamos bien la mano porque teníamos miedo a perdernos.

Estos miedos han ido cambiando con el tiempo, tal vez algunos aún permanecen en nuestras vidas, pero otros han ido cambiando conforme íbamos creciendo. En el siguiente artículo te mostraremos los miedo que tenías de niño y cambiaron un poco al crecer.

Cuando éramos pequeños estábamos pendientes de nuestros padres, algunos padres ya estaban preparados por si es que en algún momento sus hijos se perdían, es decir, en el bolsillo les colocaban el número de telefóno, dirección y hasta tal vez algo de dinero.

Recuerdo que mi madre siempre me decía que si es que en algún momento me perdía, vaya directo a un policía y le diga que me perdí y me ponía a pensar "¿Y si no encuentro un policía?". Conforme fuimos creciendo este miedo fue cambiando.

Ahora tenemos miedo de estar perdidos. Lo bueno de ir a un lugar que no conocemos, es que llevamos a Google Maps con nosotros y la tarea se hace más fácil. Pero ahora, imagínate si no hay señal y no tienes internet en el teléfono.

A muchos nos ha pasado que veíamos películas de terror sin querer y sentíamos que alguien nos estaba mirando mientras dormíamos. De pronto nos quedábamos dormidos y empezaban los malos sueños.

Nos despetábamos llorando e íbamos corriendo a la cama de nuestros padres. Ahora, las cosas han cambiado. Conforme vamos creciendo, vamos teniendo en mente algunos sueños que queremos cumplir y el miedo es de que estos no se cumplan.

Cuando éramos pequeños "sufríamos" cuando nuestros padres nos llevaban a la casa de sus amigos o familiares que para nosotros eran personas completamente desconocidas.

Teníamos que saludar a todos y lo peor es que algunos nos miraban extraño o nos cogían los cachetes como si fuéramos osos de peluche o juguetes.

Ahora, muchos sienten ansiedad en diversas situaciones sociales, ya que piensan que pueden ser evaluados por las otras personas.

Cada vez que acompañaba a mi madre a la peluquería, veía que a algunos niños los tenían que poner en asientos de animales o personajes favoritos para que se dejen cortar el cabello.

Esa era la única forma de que el corte se logre, si no había esto, los niños lloraban incansablamente. Ahora, el miedo ha cambiado, ya que no todos los peluqueros que vemos en las calles son confiables.

A muchos les ha pasado que han ido a hacerse un corte de pelo y este ha salido completamente horrible.




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