12 Cortas Historias que demuestran que vivir con una mascota es difícil, pero divertido


Estamos seguros de que alguna vez has renegado porque tu mascota hizo travesuras, pero siempre, pase lo que pase y en cualquier momento, alguna vez te han sacado una sonrisa.

Si bien es cierto no se comportan como quisiéramos y nos causan miles de dolores de cabeza, pero, son también, los seres que alegran nuestros días, nos dan felicidad y nos muestran mucha ternura.

En el siguiente artículo te contaremos algunas historias que muestran que vivir con una mascota es realmente genial y divertido, aunque nos saquen canas verdes de vez en cuando.

#1.

Los gatos, por supuesto, son animales extraños, a veces mucho más de lo que suponemos. Hoy me levanté temprano en la mañana, antes que mi esposo, y el gato, triste y somnoliento, me siguió. Su caja de arena está al lado del retrete, así que los dos entramos al cuarto de baño. Me senté y él se acomodó sobre su bandeja.

Una vez que terminé lo que había ido a hacer, me di cuenta de algo asombroso: la arena de mi gato estaba intacta. Es decir: ¡él había fingido! ¡Simuló que iba al baño, pero no hizo nada! Aparentemente, repitió lo que yo hice. ¿Para qué? ¿A quién quería demostrarle qué? ¡Solo él lo sabe!

#2.
Mi gata siempre trata de esconder muy bien a sus gatitos. Pero si de repente me retraso en darle de comer cuando me lo pide, comienza a llevarlos hacia donde estoy yo, se sienta al lado y me mira fijo a los ojos.

Como si me mostrara que son débiles y necesitados, y que yo soy tan mala que le niego la comida a una madre lactante.

#3.

Tenemos un cuarto de baño separado en la casa, pero hay un agujero en la pared, entre la tina y el retrete. Hace unos años adoptamos a un gatito. Le gustaba pasar a través del agujero, dirigirse al retrete y, luego, ¡zambullirse adentro! Al mismo tiempo, le tenía miedo al agua de la tina o del lavabo.

Pero el retrete lo atraía. Pasó el tiempo, el gato creció y ya no no pudo pasar por el agujero... Ahora va a la cocina, vuelca su cuenco del agua y se tira sobre el charco.

#4.
Sinceramente odio a mi loro. Cuando estoy en otra habitación, imita mi tono de llamada. Si corro a atender el teléfono no hay nada. Pero cuando lo ignoro, ¡tengo 100.500 llamadas perdidas! Traté cambiar las melodias, pero sirve como máximo durante 2 días.

Ni hablar del despertador. ¡Idiota emplumado!

#5.

Tengo una perra pekinés. Cuando ella hace algo malo y yo, como castigo, le quito su plato, mendiga la comida o come la de los gatos. Le digo, con total seriedad: “Mi amor, ¿dónde están sus modales? 

Usted, después de todo, no sólo se deshonra a sí misma, sino también a su mamá”. Después de eso ella se siente muy culpable, se va a su casilla y no sale por un rato largo.

#6.
Paseaba a mi cobarde y enorme labrador sin una correa. Me crucé con un chico que llevaba a un pequeño pomerania. Llamé a mi perro y le pedí al chico que tomara al suyo en sus brazos, por si de repente se asustaba.

El joven dijo que todo estaba bien y se quedó observabando cómo mi perro olfateaba al suyo, que estaba atemorizado ante la diferencia de tamaño. Y de repende, el pequeño pomerania estornudó. Y mi enorme perro empezó a correr, enloquecido de miedo. Yo lo seguí con vergüenza, mientras el chico se reía de nosotros.

#7.

Unos conocidos tuvieron que buscarle un nuevo hogar a su gato, y mi madre y yo decidimos adoptarlo. Sabíamos, por lo que nos contaron los conocidos, que el gato era sordo. No respondía a las llamadas, no reaccionaba a ningún sonido, pero por lo demás era un animal absolutamente normal y afectuoso.

Vivió con nosotros durante un par de años, y de repente comenzó a jugar con los paquetes, respondiendo al sonido del paquete de la comida. Comenzó a acercarse cuando mi novio lo llamada y resultó que no tenía ningún problema de audición. Simplemente, no le importaba nada y era un vago arrogante. Un verdadero gato.

#8.
Hace poco abrí una botella de cerveza y, sin querer, con la pequeña tapa golpeé a mi gato. Por la mañana, descubrí que mis zapatillas habían sido orinadas y, al lado, estaba la tapa. Al principio fue divertido, pero luego me di cuenta.

#9.

Tengo una mascota que es un perro pomerania. Raramente lo paseo, pero a él le gustan mucho esas salidas. Sin embargo, si el paseo dura más de 20 minutos, comienza a fingir que se fracturó sus dos patas delanteras.

Apoya su nariz en el suelo, arrastra sus patas y chilla. La primera vez me asusté muchísimo; la segunda vez también le creí. Ahora ya no le funciona, pero debo tomarlo en mis brazos y llevarlo a casa.

#10.
Vivimos con mi esposo en un apartamento y se escucha perfectamente lo que hacen nuestros vecinos. Hace aproximadamente un año, una joven de entre 17 y 19 años vino a vivir al lado.

Y durante todo el año que vivió cerca de nosotros, todos los días, y varias veces, escuchábamos cómo ella le dicía a su gato: “¿CÓMO se puede ser tan buen gato? Explícame, ¿POR QUÉ ERES UN GATO TAN MARAVILLOSO? Dios, ¡CÓMO TE ADORO! DIOS, ¡ERES UN GENIO!”.

#11.

Tengo una mascota que se llama Jorge. Es un ganso. Cuando yo era niño vivíamos en una casa en el campo y mi abuela, que criaba aves, decidió matarlo. Pero no pudo, porque él se escapó, corrió hacia donde yo estaba y se aferró a mí.

Al final, nunca le di al ganso, y él siempre me seguía por todo el patio. Después de un tiempo vendimos la casa y, con ese dinero y nuestros ahorros, pudimos comprar 2 apartamentos de 1 ambiente. Y nos dividimos de esta manera.

En uno viven mi abuela y mi madre; en el otro, yo vivo con Jorge. ¿Alguna vez conociste a un hombre que ha vivido con un ganso durante 18 años? ¡Ese soy yo!

#12.
Mi gata trata de deshacerse de nuestro gato de todas las maneras. En su último intento, yo cenaba en la cocina y los dos gatos estaban a mi lado. Tuve que irme por un par de minutos. Después de un rato, la gata vino corriendo hacia mí y comenzó a maullar.

La seguí hacia la cocina y, al llegar, vi que mi plato estaba tirado en el suelo y el gato comía mi comida. Comencé a regañarlo y a alabar a mi gatita por delatar a su par. Sin embargo, yo había sido engañada. Mi gata había sido la que había tirado el plato para, inmediatamente, correr a buscarme. ¿Cómo lo supe? Mi novio estaba sentado allí y se reìa a carcajadas de lo que acababa de ver.

¿Qué opinas?

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