17 Padres que se las ingeniaron para resolver cualquier situación


¿Quién dijo que ser padres es fácil? Muchos se las ingenian para educar a sus hijos de diferentes maneras muy creativas. Hoy te contaremos algunas historias de padres que aprendieron a resolver cualquier tipo de situación en su familia de una manera muy ingeniosa y estamos seguros que recordarás a tus padres o hijos cuando las leas.

#1.

Mi padre dijo que el kiwi en realidad es un huevo de mono. Esto llevó a una pila de frutas podridas debajo de mi cama. 

#2.

Cuando tenía 6 o 7 años, me causaba terror la atracción “Piratas del Caribe” en Disneyland, pero a mi padre le gustaba, y para que mi hermana y yo no tuviéramos miedo, cada vez que íbamos, mi papá nos ponía un dólar donde estábamos. Nos decía que los piratas habían compartido sus tesoros con nosotros. 

#3.

Me encantaba correr en charcos y así fue cómo evitaron que siguiera saltando en ellos: me dijeron que en los charcos había tritones que arrastraban a los que corren en los charcos. Por supuesto, fue terrible, pero funcionó. Ni me acercaba a un charco. 

#4.

Mi padre una vez le dijo a mi hermano que cuando el cabello crece en el pecho, duele dolorosamente. Unos días más tarde, cuando mi hermano estaba pasando por la sala de estar, mi padre agarró su pecho y gritó: “¡AAAAAAAAAAAAAH! ¡Otro más sale!” Lo asustó muy fuerte. Mi hermano siguió creyéndolo hasta que el cabello comenzó a crecer en su pecho. 

#5.

Mi madre es modista. Cuando estuve en el jardín de infantes, durante la siesta, mi maestra solía llevar cosas para coser a mi madre, y obviamente le contaba como me comportaba. Mi madre pasaba a buscarme por la tarde y reproducía mi día completo.

Yo estaba en shock. Mamá me dijo que tenía un tercer ojo, que ella veía todo y que lo dejaba en su trabajo. Cada oportunidad que tenía buscaba el tercer ojo por todos los armarios de su taller, pero nunca pude encontrarlo. 

#6.

Mis padres me dijeron que no iba a poder silbar sin comer pan. Desafortunadamente, creí en esto hasta que cumplí 15 años. Soy una idiota. 

#7.

Mi hermana, cuando era pequeña, odiaba comer pescado. Por lo tanto, cuando mis padres se lo servían, le decían que era un “pollo de mar”. 

#8.

Nuestros vecinos de la casa de campo ataban bananas, piñas y naranjas a sus manzanales y perales, compraban sandías y las ponían en lugar de los frutos pequeñitos que habían crecido realmente en ellos. Sus hijos lo creían y contaban que en su jardín crecía absolutamente todo.

#9.

Mis padres me decían: “Ves, los gatos comen peces y pueden ver muy bien en la oscuridad. Sus ojos brillan, porque hay fósforo en los peces”. Y cada vez, después de comer pescado, que por cierto yo odiaba, preguntaba: “Bueno, ¿mis ojos brillan?” Y siempre recibía una respuesta afirmativa.

#10.

Cuando por primera vez tuvimos un teléfono de línea, mi madre llamó a casa desde su trabajo. Atendió mi hermano menor. Mamá le preguntó si había estado jugando pelota en casa. Por supuesto, mi hermano mintió diciendo que no.

Mamá dijo que teníamos un teléfono con una cámara de video y que ahora podía ver lo que sucedía en casa. Y si mi hermano hacía travesuras, lo castigaría. En 10 minutos, ella volvió a llamar y le dijo que lo iba a castigar.

Mi hermano pidió misericordia y comenzó a decir que solo había pateado la pelota un par de veces. 

#11.

Cuando tenía 3 años, mis padres comían leche condensada, haciendo muecas y diciendo: “¡Qué asco!”. Me ofrecieron probarlo, pero me negué rotundamente. 

#12.

Yo tenía entonces, probablemente 10 años. Una noche había una fuerte tormenta de nieve y, de hecho, cayó mucha nieve. Mi padre me dijo que se le habían caído 100 USD en alguna parte del camino que conducía a nuestra casa, y que, si los iba a buscar y los encontraba, podría quedármelos.

Limpié todo el camino... Aunque me dio 20 USD más tarde, igual estaba muy enojado. 

#13.

Mis padres dijeron que tenía que decir en voz alta al buzón donde tenía que enviar la carta, sino no llegaría al destinatario. Miraron y se rieron de cómo yo, con 5 años de edad, hablaba con los buzones.

#14.

Mi hijo de 7 años leyó la inscripción “Baumschule” en la pancarta. Esto significa literalmente “escuela para árboles”: así es como se llaman los viveros en Alemania. Y me preguntó: “Mamá, ¿qué es un “Baumschule?”. Le dije a mi hijo que a esta escuela mandan a los chicos que no estudiaban bien en una escuela común. “Mira a tu alrededor.

Los chicos se convierten en unos excelentes robles y las chicas se convierten en unos abedules...”. Tres minutos más tarde, mi hijo gritó desde el asiento trasero: “¡Mamá! ¡No quiero ir a Baumschule! ¡No dejes que me lleven!”.

#15.

Mis padres me dijeron que al simplemente mirar la lengua de una persona, era posible descifrar si estaba mintiendo o no. Les creí porque SIEMPRE sabían cuando estaba mintiendo. ¿Cómo? Cuando estaba mintiendo, subconscientemente me esforzaba por ocultar mi lengua.

Y cuando estaba diciendo la verdad, deliberadamente la sacaba para demostrar que no estaba mintiendo. Es realmente brillante, y definitivamente voy a usar este método con mis propios hijos. Este truco me enseñó a admitir honestamente mis errores, en lugar de mentir y ser castigado incluso aún más por mis mentiras. 

#16.

Cuando tenía 4 años, mi hermano, cansado de que le pidiera a gritos unos dulces, sacó uno de los cristales de nuestra araña, me lo puso en la boca y me dijo: “¡Chupa!”. Empecé a chupar. Le pregunté: “¿Por qué no es dulce?”.

Y mi hermano respondió: “Este es un caramelo especial, debe ser chupado durante mucho tiempo, luego se convertirá en dulce”. Así fue como hasta la tarde chupé una araña de cristal hasta que mi madre llegó a casa del trabajo y me la sacó de la boca.

#17.

Nací con mucho pelo. Mi madre me dijo que sabía que yo iba a tener mucho cabello, porque tosía bolas de pelo cuando estaba embarazada.

Lo creía hasta que empecé la escuela secundaria. En una clase de anatomía me di cuenta de que no existe una conexión directa entre el útero y la garganta, y las mujeres no tosen bolas de pelo. 

¿Qué opinas?

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