15 Cortas historias de completos fracasos que podían haberle sucedido a cualquiera


¿Alguna vez has estado feliz pensando de nada malo va a pasar en un día tranquilo? Creo que muchos, pero de pronto ¡Pum! Todo cae como un balde de agua fría. Bien dicen que todo pasa cuando menos te lo esperas y los momentos de mala suerte llegan cuando menos te los esperas. A continuación te contaremos algunas historias de fracaso que les ha sucedido a algunas personas.

#1.
En la sala de espera del traumatólogo había 5 personas. El primero un anciano, con una mano sobre la cintura, junto a él una anciana con un brazo inerte presionado contra el pecho, la tercera, una madre con un niño de 8 años de edad con una pierna azul, y un joven con un enorme chichón en la cabeza y la mejilla raspada.

El anciano dijo que quería vender las cerezas que habían madurado, pero se cayó del árbol. La anciana dijo que quería cocinar una tarta de cereza para su nieta, subió a una escalera, tiró de la rama, pero la rama se partió y la abuela se cayó.

La mamá, suspirando, dijo que el niñotambién se había caído de un cerezo. El joven, apenas conteniendo la risa, también culpó a las cerezas. Todos me miraron con interés.

— Mi novio trabaja aquí, le traje cerezas. Menos mal que las compré.


#2.
Recuerdo que la peor pesadilla que tuve, la soñé en mi época de estudiante universitario. En el sueño, soportaba 5 clases seguidas, una más aburrida que otra, y el tiempo en el sueño pasaba insufriblemente lento.

Y por fin, heroicamente, aguanto hasta que termina la última clase y cuando me voy a casa, suena la alarma y me despierto. Y ahí es cuando me doy cuenta de que es hora de ir a clases.

#3.
Por primera vez decidí tomar la iniciativa y acercarme a conocer a un chico. Era encantador, guapo, con una estatura de 180 cm, buen vocabulario, con temas de conversación, en fin, me gustaba mucho. Bromeamos y conversamos mucho.

No me había puesto a pensar en la diferencia de edad, pero, cuando me enteré, entendí que nunca antes había fracasado tanto. Yo estoy en el segundo curso de la universidad, él, en el tercer curso de la secundaria.


#4.
Una vez, mis padres quisieron refaccionar una habitación. Decidí ayudarlos y, mientras no estaban en casa, descascaré toda la pintura de las paredes. Resultó que la refacción no era en esa habitación.

#5.
Cuando estaba embarazada de gemelos, soñaba con cómo confundirían a todos en la escuela: se cambiarían, harían los exámenes del otro, etc., como lo hacían los gemelos de mi escuela. Al final, di a luz a un rubio de ojos azules y un moreno de ojos marrones. Dan ganas de dar a luz de nuevo, solo para cumplir el sueño.

#6.
En la familia somos cuatro: mi esposa, mis 2 hijas y yo. Hoy no podíamos decidir quién iría a pasear al perro. Decidimos hacer un juego: quién dijera la primera palabra, iría.

En cuanto comenzamos a jugar, mi hija, con cara de póker, fue a vestirse, recogió todo lo que necesitaba para pasear al perro y se puso los zapatos. Ya estaba abriendo la puerta de entrada, el perro con la correa, toda la familia en el pasillo, y prácticamente al unísono dijimos:

"Bien hecho, Paula". Y Paula, con una sonrisa, comenzó a quitarse la chaqueta y dijo: “Perdieron”.

#7.
Es extremadamente vergonzoso estar diciendo toda la noche puras bobadas sobre las estrellas, las galaxias y los planetas a una chica, y luego enterarte de que está estudiando para ser astrofísica. Nunca logré un mayor éxito haciendo reír a una chica.


#8.
Papá realmente quería un hijo. Hizo todo lo posible para que naciera. Contó los meses, el día y la hora. Pasaron la noche según el plan, como estaba escrito en el horóscopo japonés. ¡Y luego TACHÁN! ¡Gemelos! Me parece que este fue el mayor fracaso en la vida de mi padre. Nacieron dos niñas.

#9.
A los 12 años, en Navidad, decidí recurrir a la magia para averiguar quién sería mi prometido. Por la noche, me senté frente a un espejo, encendí una vela, dije un abracadabra, y se suponía que después el rostro de mi novio debía aparecer en el reflejo.

¡Y apareció! La habitación estaba muy oscura, pero detrás de mi espalda se podía ver una cara pálida de ojos oscuros y cabello negro que llegaba hasta los hombros. Apagué la vela inmediatamente, salté a la cama, me tapé la cabeza con la manta y durante mucho tiempo no pude quedarme dormida por el miedo mezclado con la emoción.

A la mañana siguiente me senté frente al espejo, y detrás de mi espalda vi mi poster de Johnny Depp. Fiasco total.

#10.
Eran los principios de los 2000. Una vez, regreso de la escuela, y la abuela dice: "Vino una pariente lejana, fue de viaje a la capital, ¡te trajo un regalo!" Voy corriendo a la habitación y veo un gran paquete de regalo.

Corro hacia allí, lo agarro y... está vacío. La tía me trajo de regalo de la capital un paquete de regalo. No he tenido un mayor fracaso en mi vida hasta el día de hoy.

#11.
Tengo ropa interior de la mala suerte. Siempre que la uso, todo va exactamente al revés de lo planeado. Si quería sexo, no tenía, si quería vacaciones, tampoco. ¡Y así en todo! Pero la última vez fue superior a todo lo anterior.

Pinché la rueda con acero corrugado en una carretera vacía. Y justo había dejado la rueda de repuesto en casa. Llamo un taxi, voy a buscar la rueda de repuesto y ya cerca de casa entiendo que olvidé las llaves en el automóvil. Tuve que regresar por ellas. Y yo que solo quería llegar rápido a mi casa... Tiré ese conjunto de ropa interior.


#12.
Nunca he fumado en mi vida. ¡Pero de pronto me regalaron un hermoso encendedor de llama azul! Bueno, lo llevo conmigo todo el tiempo. Un día, un anciano se me acercó en la calle y me pidió fuego.

Yo, como quien sabe, saco el bendito encendedor y, sin tener idea qué tan cerca del cigarrillo hay que ponerlo, enciendo el bigote del anciano.

#13.
De un foro:
— ¿Hay alguien aquí cuyo negocio familiar haya quebrado? ¿Es posible mantener un negocio con los parientes?
— Mis padres invirtieron en mi educación superior y fracasaron estrepitosamente. Y eso que son gente de negocios, experimentados, económicos, con visión de futuro. En fin, una pregunta picante, la tuya.

#14.
Voy caminando por un camino de baldosas y cuento cuántas baldosas hay. El camino es largo. 81... 82... 83... Voy contando mentalmente hasta que me pasa un sujeto. Luego, gira y retrocede y, después de 5 segundos, dice:

— Amigo, hay 216...

Se da media vuelta y sale corriendo hacia la puesta de sol.

#15.
Me mudé, ya vivía “de prestado” y, ¡por fin!, conseguí trabajo. ¡Hurra! Comencé a trabajar. Aporté dinero para dos cumpleaños. Aporté dinero para la despedida del empleado que se jubilaba y cuyo puesto ahora ocupaba yo. Aporté dinero para el regalo de alguien que había sido padre. Todavía no he cobrado ningún salario.

¿Qué opinas?

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